RECLAMACIONES HIPOTECARIAS

El incremento de los precios de los activos inmobiliarios (terrenos, pisos, locales, etc), que se produjo de manera constante desde desde 1997 hasta 2007, junto a los bajos tipos de interés (Euribor, IRPH) produjo la llamada «burbuja inmobiliaria» o del crédito hipotecario.

Los bancos nacionales accedian al crédito «barato» provocado por las facilidades que el Banco Central Europeo ofrecia con un Euribor (tasa a la que los bancos se prestan el dinero) que empezó a marcar niveles históricamente bajos nunca vistos en el «precio del dinero». El objetivo era dinamizar la economia de los paises desarollados que, desde 2001, tenian crecimientos exiguos o crisis financieras coyunturales.

Parte de las enormes cantidades de dinero que se inyectaron en el sistema financiero mundial se destinaron a la financiación de la compra de activos inmobiliarios para particulares y empresas. Los bancos nacionales ofrecian créditos hipotecarios en condiciones muy ventajosas: finaciando el 100% del activo (o superior), alargando los tiempos de amortización, aceptando avales y nóminas facilmente (junto con los beneficos fiscales a la adquisición de la 1ª vivienda)… Se entró en una situación en la que competian entre sí a ver cual obtenía una mayor couta de concesión de estos créditos con mayores facilidades.

Los precios de los inmuebles crecieron a tasas medias anuales superiores al 10% provocando la sensación de que «nunca bajaban». Cuando en 2007 los niveles de valoración estaban en máximos históricos y las economias desarrolladas (EEUU, UE, Japón) dejaron de tener un crecimiento suficiente, o entraron en recesión, provocando incrementos en las tasas de desempleo, la «burbuja» estalló. Los particulares y empresas no eran capaces de afrontar sus compromisos de pago iniciandose un ciclo de impagos, reclamaciones hipotecarias y embargos de los inmuebles.

En nuestros despacho creemos que el crecimiento desmesurado del precio de los inmuebles, y de la concesión de hipotecas, ha provocando situaciones de clara indefensión a familias y particulares

Mediante una correcta aplicación de las leyes europeas, de las últimas reformas en las nacionales y de nuestro conocimiento del sistema bancario, los afectados por embargos y ejecuciones hipotecarios pueden defender sus intereses y bienes